LA SAYONA

Una noche un hombre, mientras su esposa dormía, se escapó de casa para encontrarse con su amante. En medio del camino se sorprendió al ver que ella venía a su encuentro, aunque le extrañaba su caminar tambaleante. Corrió detrás de ella, pero al llegar a su casa la mujer siguió de largo. El hombre desconcertado, le dijo: – “Pero bueno, ¿Qué pasa?” Cuando volteó, se encontró con una mujer blanca con cara de muerte, dientes afilados como hachas y unas enormes uñas, largas como garras. Salió corriendo hacia su casa y el ánima lo persiguió con los brazos abiertos para estrecharlo. El hombre logró escapar y al llegar a su casa, se encontró con su suegra despierta, quien al verlo tan agitado le preguntó: – “Mijo ¿Y a ti qué te pasó?” -“¡Qué buen susto me llevé! Salí un momentito a orinar y me salió esa mujer…” – “¡Ay mijito, tú como que le estás montando los cuernos a mi hija! Déjese de eso, yo que se lo digo…” El hombre asegura -aunque fue hace mucho tiempo-, que tras esa experiencia no le quedaron ganas de volver a engañar a su mujer.

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